Si tus joyas han perdido el brillo que tenían cuando las compraste, no te preocupes. Es algo completamente normal y que suele ser por el paso del tiempo, pues se pueden llegar a ensuciar con el uso cotidiano. Comprendemos que es algo que puede llegar a preocuparte. ¿Pero sabías que puedes recuperar el brillo de tus joyas favoritas de una forma sencilla? Antes de nada, tienes que saber de qué material están hechas para limpiarlas sin dañarlas y a partir de ahí seguir estos sencillos pasos.

Por cierto, no recomendamos que uses sal, vinagre, limón, pasta de dientes o alguna otra recomendación de este tipo, estos materiales pueden estropear tu joyería.

Recuperar el brillo del oro

Es poco probable que el oro pierda su brillo, pero sí que puede llenarse de suciedad e impurezas por el día a día. Recomendamos que lo limpie un experto para que sea una limpieza lo más segura posible, pero si decides tomar la iniciativa y atreverte con ello apunta los siguientes pasos.

  • En un bol pon agua tibia con unas gotas de jabón para lavavajillas y mézclalo bien.
  • Mete las joyas en el cuenco durante quince minutos.
  • Sácala y frota con delicadeza con un cepillo de dientes suave.
  • Enjuaga cada pieza con agua tibia y asegúrate de que no queda ni rastro del jabón.
  • Sécalas con un paño de algodón y déjalas al aire para que terminen de secarse.

Recupera el brillo de la plata

A diferencia del oro, la plata no solo se ensucia sino que al ser un material menos resistente la pérdida de brillo es más visual. Como es más sensible, te aconsejamos que utilices productos específicos para asegurarte de que no dañas la pieza. Pero también hay una opción casera que puedes usar para esta tarea.

  • En un bol pon bicarbonato y agua tibia, creando una pasta.
  • Con la pasta, frota la joya con cuidado y enjuágala en agua tibia, no quedando ni rastro de la marca.
  • Sécala con un paño de algodón y déjala al aire libre para que termine de secarse.

Cómo guardarlas

Después de esta limpieza, estamos seguros de que querrás guardarlas de la forma más cuidada posible para poder espaciar sus limpiezas. Lo ideal para que una joya no pierda su brillo es guardarla en la bolsa o en el estuche donde vino cuando lo compraste, ya que así se protege de la humedad y del aire. Tampoco guardes varias piezas juntas, sino que cada una tendrá que estar en su bolsita. Y evita llevarlas puestas cuando te bañes, ya sea en una piscina o en el mar. De esta manera, se conservarán durante mucho más tiempo como el primer día, no teniéndose que preocupar tanto de su mantenimiento.

Como puedes comprobar, es posible limpiar en casa nuestras joyas y ayudarlas a recuperar su brillo, haciendo que parezcan recién compradas. Pero si quieres una opinión de un experto y asegurarte de que tus joyas recuperan el brillo sin daño alguno, visítanos y estaremos encantados de ayudarte.